Publicidad de pago: la idea básica
En los apartados anteriores vimos canales que cuestan tiempo. La publicidad de pago cuesta dinero, pero da resultados en días, no en meses. Las dos plataformas principales son:
- Google Ads: anuncios que aparecen en los resultados de Google cuando alguien busca algo, y también en YouTube y en otras webs. Su gran ventaja es que llegamos a personas que ya están buscando lo que ofrecemos.
- Meta Ads: anuncios en Instagram y Facebook. Aquí la gente no está buscando, así que el anuncio tiene que llamar la atención mientras pasa publicaciones. Permite elegir el público por edad, lugar o intereses.
TikTok y LinkedIn tienen también sus propias plataformas de anuncios, con un funcionamiento parecido.
Cómo funcionan las pujas
Cada vez que hay un hueco para un anuncio (una búsqueda, una pantalla de Instagram), la plataforma hace una subasta automática en milésimas de segundo entre todos los anunciantes que quieren ese hueco. No gana siempre quien más paga: Google y Meta también tienen en cuenta la calidad y relevancia del anuncio. Un anuncio que interesa mucho puede ganar pagando menos.
Hay que conocer tres siglas:
¿Cuánto cuesta un clic? Depende muchísimo del sector, de la palabra clave, del país, de la época del año y de cuánta competencia haya. En educación en España puede ir desde unos céntimos en búsquedas poco disputadas hasta varios euros en las muy competidas (por ejemplo, «academia de matemáticas Madrid»). No te fíes de cifras generales: la propia plataforma te enseña una estimación para tus palabras clave antes de gastar nada (en Google, con el Planificador de palabras clave).
Una cuenta orientativa para entender el orden de magnitud: si pagamos 0,50 € por clic y 1 de cada 50 visitantes compra, cada venta nos cuesta 0,50 × 50 = 25 € en anuncios. Si el alumno nos paga 40 € (sin IVA) de media, ganamos dinero; si nos paga 20 €, lo perdemos.
Empezar con poco y medir
Pasos para una primera campaña:
- Ten algo que vender y una página de destino clara (la página a la que lleva el anuncio), con un apartado gratuito y un botón para apuntarse o comprar.
- Fija un presupuesto diario máximo, por ejemplo 5 € al día. Las dos plataformas permiten poner un límite y no lo superan de forma significativa.
- Empieza muy concreto: en Google, cinco o diez palabras clave de «cola larga»; en Meta, un público de 18-24 años interesado en ingeniería, en España.
- Prueba dos versiones del anuncio (distinto texto o imagen) para ver cuál funciona mejor. A esto se le llama prueba A/B.
- Mide las conversiones: configura la plataforma para que sepa cuándo alguien se apunta o compra. Sin esto, solo sabemos cuántos clics pagamos, no si sirvieron.
- Revisa a las dos semanas: apaga lo que no trae resultados y dedica el dinero a lo que sí.
Listas de correo y boletines
Un boletín (en inglés, newsletter) es un correo que enviamos periódicamente a quien se ha apuntado. Es el canal más valioso a largo plazo: la lista es nuestra y no depende de ningún algoritmo. Ejemplos de contenido: un apartado nuevo, un ejercicio de la semana, avisos de exámenes.
Para enviarlo se usa un servicio de envío de correo (hay varios con planes gratuitos para pocas personas). Ese servicio trata datos por cuenta nuestra, así que es un encargado del tratamiento y necesitamos un contrato con él (lo vemos en el tema de legal).
Lo que dice la ley
La LSSI (Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información) prohíbe enviar publicidad por correo electrónico a quien no la ha pedido o autorizado antes. Hay una excepción: si alguien ya es cliente nuestro, le podemos enviar publicidad de productos parecidos a los que compró, siempre que le diéramos la opción de negarse al comprar y en cada envío.
En la práctica:
- Casilla sin marcar: el formulario de alta debe tener una casilla que la persona marca ella misma («Quiero recibir el boletín»). Nunca premarcada.
- Doble confirmación (recomendable): tras apuntarse, le llega un correo para confirmar. Así evitamos altas falsas y tenemos prueba del consentimiento.
- Información clara: quién somos, para qué usamos el correo y enlace a la política de privacidad.
- Baja fácil: un enlace en cada correo para darse de baja con un clic, sin pedir explicaciones.
- Nunca comprar listas de correos: es ilegal enviarles publicidad y destroza nuestra reputación.
- Menores: en España, una persona puede dar su propio consentimiento para el tratamiento de sus datos a partir de 14 años; por debajo, hace falta el de sus padres o tutores. Si nos dirigimos a bachillerato, tenlo en cuenta.
Analítica respetuosa con la privacidad
La analítica web es la herramienta que cuenta cuántas visitas tenemos, de dónde vienen y qué páginas ven. La más conocida es Google Analytics, pero usa cookies y transfiere datos fuera de la UE, así que necesita el consentimiento del visitante y una explicación detallada en la política de privacidad.
Alternativas más respetuosas: herramientas que no usan cookies y no guardan datos personales (cuentan visitas de forma agregada), como la analítica que ofrece la propia Vercel, donde está publicada nuestra web, u otras herramientas europeas o que se pueden instalar en un servidor propio. Que no usen cookies reduce mucho las obligaciones, pero no las elimina del todo: revisa la guía de cookies de la AEPD y menciona la herramienta en la política de privacidad.
Qué nos conviene a nosotros
- No gastar en anuncios hasta tener algo que vender. Después, 100-200 € al mes como experimento, midiendo cada euro.
- Empezar ya el boletín, con casilla sin marcar y doble confirmación: cada persona apuntada es un posible alumno.
- Analítica sin cookies para no necesitar banner solo por eso.